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Carrito

Recibimos en este 3er turno a 138 campers, desde los 7 años el más pequeño hasta los 17 años el mayor. Y de procedencias muy diferentes con toda clase de singularidades. Y es que somos una pequeña ciudad, en la que no solo vamos en bici, hacemos barranquismo, subimos cimas de 3.000 metros, galopamos o hacemos cabañas, sino que también comemos y dormimos. Y como os podéis imaginar, nos pasa de todo.

Ayer empezamos el turno con una tarde muy agradable, una brisa fresca que viene bien para no sofocarnos. Y después de presentarnos y despedirnos de padres, madres, abuelas y abuelos, cada uno se fue con su monitor y empezamos a romper el hielo y conocernos unos a otros. Hay un juego chulo que hacemos a veces, el de formar grupos: los que tienen los calcetines azules en un grupo, luego lo deshacemos, los que viven en un pueblo pequeño, los que tienen un gato en casa, los que van a pie a la escuela, los que no tienen hermanos… y enseguida vemos que siempre tenemos cosas en común con todos.

Cenamos a las 19:45 h, juego nocturno y primera noche en el campamento. Hace fresquito, pero aún podemos decir que es una noche de verano.

Y hoy nos hemos levantado temprano, no sabemos si por los nervios de la primera noche o porque aún no estamos cansados.
Cielo azul y calor desde primera hora de la mañana, nos lo han puesto fácil para empezar con las actividades. Los mayores del campamento Wild Adventure en bici han llegado hasta Prats, en la llanura, para montar a caballo. Advanced Horse Riding Camp toda la semana y hacemos la primera salida, ¡somos un grupo muy cañero!
Aventura Júnior hemos ido en bici hasta los Estanys de la Pera y hemos podido comprobar la dureza de estas montañas con las subidas. Y mirad qué trabajo hemos hecho por la tarde limpiando las barbacoas de Cap del Rec.
Y Minairons… ¡somos los más pequeños pero encontradnos! Hemos reconocido los alrededores del campamento haciendo actividades de orientación, juegos en el arroyo y cabañas.

Y cuando parecía que se nublaba y veíamos cómo en el Cadí, justo enfrente, llovía con ganas, aquí se despejó y nos quedó una tarde preciosa. Nos estamos acostumbrando a este lugar tan especial, y es que será nuestra casa durante una semana.

Cena con mucho ruido (buena señal), juego nocturno y ¡a la cama! Y cuando miramos hacia arriba, nos damos cuenta de que estamos en un hotel de 5.000 estrellas.

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